El Amor al dinero como obrero de Dios tengamos cuidado

El Amor al dinero como obrero de Dios tengamos cuidado

Se relata en (2 Pedro, Judas y Apocalipsis), la importancia que Dios le da a Balaam, quien era un profeta que buscó su beneficio propio. En otras palabras, él hizo un comercio del ministerio profético. Balaam no ignoraba su posición de profeta, estaba consciente de ella y le sacó provecho. Tampoco ignoraba la voluntad de Dios. Cuando Balac, el rey de Moab, se propuso destruir al pueblo de Dios, Balaam estaba plenamente consciente de que el pueblo de Dios no debía ser maldecido; él sabía que era un pueblo bendecido por Jehová. Sin embargo, debido a que codició la oferta de Balac, quien le ofrecía darle todo lo que deseara, él acudió a Dios una y otra vez buscando Su permiso para hacerlo. Dios le permitió ir, pero Balaam no pudo maldecir a Israel al contrario, no se puede maldecir lo que Dios ha bendecido.

  • Todo obrero cristiano que no haya resuelto el asunto del dinero en su vida, y que aún esté atado por su poder, ciertamente dejará que la influencia del dinero afecte su campo de trabajo. Cuando él tenga que decidir a dónde debe ir a trabajar, su decisión será influenciada por el apoyo financiero que pueda recibir. Irá a donde reciba ayuda económica y no irá a donde no la den.
  • El respaldo monetario se convertirá en su dirección. Si va solamente a adonde hay ayuda financiera, seguramente no irá a un lugar pobre o, en todo caso, si llega ir a tal lugar, se quedará poco tiempo.
  • En cambio, si en otro lugar hay un apoyo generoso, espontáneamente será atraído por su apoyo y sentirá que Dios lo está conduciendo a ese lugar. Algunas oraciones sólo siguen a la ayuda monetaria. El dinero se convierte en el centro de atención. El beneficio propio y el dinero condujeron a Balaam a molestar a Dios repetidas veces, insistiendo acerca si debía ir o no.
  • ¡Es lamentable y vergonzoso que un siervo de Dios sea conducido y controlado por el dinero! ¡Es una vergüenza que en lugar de buscar la guía del Señor postrándose a Sus pies, vayan a donde el dinero los guíe! Si una persona no ha sido plenamente liberada del dinero, realmente puede estar bajo una profunda esclavitud al dinero, aun cuando dice que está bajo la dirección de Dios. ¡Esto es muy vergonzoso! (2 P. 2:14). Aquí el énfasis recae en el ejercicio habitual de la codicia.
  • La codicia es un asunto del corazón, y esta puede convertirse en un hábito.
  • Cuando alguien es dominado por la codicia una, dos o muchas veces, la codicia se convierte en su hábito.
  • “Han dejado el camino recto, y se han extraviado, siguiendo el camino de Balaam, hijo de Beor, el cual amó el pago de la injusticia” (2 P. 2:15). ¿Qué sucede cuando una persona cae en el hábito de la codicia?

Ojo: La codicia y el amor al dinero en el evangelio lleva a muchos a la perdición.

Pastora Jeanette Roman